Neptuno Entra En Aries – El Despertar De Un Nuevo Fuego Colectivo
- Carla Orantes

- 26 ene
- 4 Min. de lectura
El 26 de enero Neptuno entra definitivamente en Aries y este no es un tránsito más. Es uno de esos movimientos lentos, profundos y casi invisibles al principio, pero que cambian el clima emocional y espiritual de toda una época. Neptuno tarda aproximadamente 165 años en recorrer el zodíaco, así que cuando cambia de signo no hablamos solo de procesos personales, sino de un verdadero giro colectivo.
Venimos de muchos años con Neptuno en Piscis, su signo de regencia. Un tiempo marcado por la disolución de límites, la hipersensibilidad, la confusión, el cansancio emocional, la empatía profunda y también por muchas evasiones. Piscis nos enseñó a sentirlo todo, pero también nos dejó agotadxs, desbordadxs y, en muchos casos, desconectadxs de la acción.
Ahora algo cambia. Neptuno entra en Aries y el sueño deja de ser pasivo para convertirse en impulso.
A nivel colectivo, este tránsito inaugura una nueva forma de espiritualidad y de conciencia. Ya no se trata solo de sentir, comprender o compadecer, sino de actuar. Las causas, los ideales y los sueños empiezan a pedir cuerpo, decisión y valentía. Neptuno en Aries despierta movimientos que nacen desde una intuición muy profunda, pero que buscan expresarse de forma directa, incluso combativa.
Podemos ver emerger liderazgos inspirados, nuevas luchas colectivas, nuevas formas de activismo espiritual y social. También puede haber confusión en torno a la identidad, a quién lidera y desde dónde, o idealización de figuras fuertes. Aries es fuego, es impulso, y Neptuno es niebla: aprender a no confundir coraje con huida hacia adelante será clave como humanidad.

A nivel individual, Neptuno en Aries nos invita a preguntarnos algo muy potente: ¿qué deseo auténtico quiere nacer en mí ahora? No el deseo heredado, ni el que esperan de mí, ni el que viene del miedo. El deseo del alma.
Este tránsito activa una llamada interna a iniciar algo nuevo, aunque no tengamos todas las respuestas. Nos conecta con la intuición como motor de acción. Ya no basta con soñar o visualizar: ahora el alma quiere moverse, probar, equivocarse, encarnarse.
Eso sí, también puede remover inseguridades profundas. Aries habla del yo, de la identidad, y Neptuno puede diluirla. Puede haber momentos de no saber quién soy, qué quiero o hacia dónde voy. Lejos de ser un error, es parte del proceso: algo viejo del ego necesita disolverse para que nazca una versión más alineada.
¿Cómo aprovechar conscientemente este tránsito?
Lo primero es escuchar el cuerpo. Neptuno en Aries se manifiesta mucho a través de señales físicas: cansancio, inflamación, necesidad de movimiento o de parar de golpe. El cuerpo se convierte en brújula.
Lo segundo es permitirte empezar sin garantías.
Este no es un tránsito de control, es un tránsito de fe activa. Pequeños pasos, decisiones valientes, acciones que nacen del corazón aunque den vértigo.
Y lo tercero es revisar desde dónde actúas:
¿Desde el miedo o desde la inspiración?
¿Desde la herida o desde el alma?
Neptuno en Aries nos pide honestidad brutal con nosotrxs mismxs.
Este tránsito no viene a salvarnos, viene a despertarnos. A recordarnos que la espiritualidad no es huir del mundo, sino habitarlo con conciencia, coraje y compasión encarnada.
Estamos entrando en una etapa donde el fuego del inicio se mezcla con la sensibilidad del alma. Y aunque no sepamos aún cómo se verá el camino, algo dentro de nosotrxs ya sabe que no hay vuelta atrás.
Y sí, dicho así suena muy épico… pero seamos honestas un momento 😅. Neptuno en Aries no es iluminación en postura de loto constante. Es querer cambiarlo todo un lunes por la mañana y el martes no tener claro ni qué desayunar. Es intuición mezclada con impulsividad. Es fuego con niebla.
Habrá días de claridad absoluta y otros de "¿pero qué estoy haciendo con mi vida?". Y está bien.
Este tránsito no pide perfección espiritual, pide presencia. Pide que nos equivoquemos con conciencia, que probemos sin saber, que actuemos aunque nos tiemble un poco el pulso.
Si con Neptuno en Piscis aprendimos a sentir, a soltar y a rendirnos, con Neptuno en Aries toca aprender a hacer sin garantías.
Neptuno en Aries no siempre se vive como una revelación mística. A veces se siente más como ganas de cambiarlo todo sin tener ni idea por dónde empezar. Una inquietud interna, un “no puedo seguir igual”, un impulso que aparece sin manual de instrucciones. Y no, no estás perdidx ni haciendo nada mal. Este tránsito no viene a darte certezas, viene a empujarte a moverte aunque no lo tengas claro. A confiar en ese fuego interno incluso cuando la mente duda. Acción con alma, aunque sea torpe, aunque sea lenta, aunque sea con miedo
A liderar nuestra propia vida aunque no tengamos el mapa completo. A confiar en que el impulso que nace del alma sabe más de lo que creemos.
Así que si últimamente sientes ganas de empezar algo nuevo, de mandar todo un poco a la mierda (con amor), o de decir "hasta aquí" a dinámicas que ya no te representan… no estás perdiendo el norte. Estás sintonizando con el nuevo clima energético.
El sueño ahora quiere piernas. Y el alma, acción.
Y como si todo esto no fuera ya suficiente movimiento interno, en febrero llega otro tránsito.
El 13/02 Saturno entra definitivamente en Aries y se une a Neptuno. Y aquí, sinceramente, se empieza a poner serio… pero en el buen sentido.
Si Neptuno en Aries nos despierta las ganas, la intuición y ese “sé que algo nuevo quiere nacer en mí”, Saturno viene a preguntarnos con mucha honestidad:
¿qué parte de eso estás dispuesta a sostener de verdad?
No desde la exigencia, sino desde la responsabilidad amorosa contigo.
Puede que algunas ideas se caigan, que haya momentos de duda o de no saber quién eres ahora. Y no pasa nada. Forma parte del proceso. Algo viejo de la identidad se está disolviendo para que algo más auténtico pueda tomar forma.
No es un tránsito para correr, ni para tenerlo todo claro. Es para ir paso a paso, escuchándote mucho y siendo honesta contigo. Y como es un proceso profundo, no se entiende en un solo texto.
Por eso, en los próximos días iré contándote más sobre este movimiento, cómo se vive en lo personal y en lo colectivo, y cómo acompañarlo sin perdernos por el camino.
Porque lo que se está abriendo ahora es importante…y merece tiempo, presencia y mucha verdad
Con amor,
Carla




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